Destacada

EL DÍA QUE DEJÉ DE LUCHAR CONMIGO MISMA

«Sé tú mismo. Los demás puestos están ocupados.»

— Oscar Wilde.

Hoy como todos los días de un tiempo para acá, he estado teniendo estos episodios recurrentes de observación de mi, de mi comportamiento, de las cosas que pasan a mi alrededor, de las experiencias que vivo, en pocas palabras de mi diario vivir, de mi vida.

Desde que me mude de estado y deje atrás mi vida mundana, por así decirlo, (aclarando que de vivir en la Cd. De México ahora vivo en estas playas paradisiacas de Quintana Roo) mi vida ha dado un giro, ha sido toda una experiencia “religiosa”, jeje, ya que me he dado de frentazos con mi realidad y con la forma en la que la he vivido.

Cada día que pasa abro los ojos a una nueva enseñanza. Estoy tratando de ser más neta conmigo, de cuidarme, alimentarme, apapacharme, quererme, aguantarme, evitar crucificarme, dejar de juzgarme, de aceptar mis “verdades”; de quitarme la venda de los ojos, lo cual, a decir verdad, ha sido todo un tsunami de emociones. Literal un día soy la más feliz del mundo, al día siguiente no sé quién soy, un mes después estoy que no me aguanto a mi misma, me estreso tanto que me enfermo y quiero bajarme del mundo.

Llegué aquí y me han pasado cosas que no pensé sucederían, aunque también he entendido que no me han pasado, en realidad, las estoy creando. Observando cada una de las cosas y viviendo en la pregunta, caigo en la cuenta de que cada una de las cosas se me han presentando para entender más cosas sobre mí. Para tomar conciencia de tantas cosas que he vivido y mejor aún, conciencia de las cosas que no he terminado de sanar.

Esta montaña rusa me trae loca. Pero el día de hoy he decidido dejado de luchar, dejarme fluir con todo lo que voy creando y que me dan claridad sobre quién soy, qué quiero y hacia dónde voy… Hoy me permito amarme tal cual soy.

De la mano de mi terapeuta de cabecera, mi amiga, mi compañera de alma, Perla, he comenzando a andar este camino sin retorno de amarme, de dejarme ser, de permitirme compartirme con las personas. De aprender de mi misma, de todos y de todo; de dejar de juzgarme, de no creerme suficiente y sí, creer en mí, de sentir cosas que no me permitía, de dejar de querer complacer a todos, menos a mí misma; de ver a las personas a mi alrededor sin el velo de mi “realidad” y de no terminar en un hospital psiquiátrico (créanme, lo pensé muy seriamente, jeje).

LA ESPIRITUALIDAD como camino, el tema que está haciendo Perla en sus en vivo de Facebook, me ha caído como anillo al dedo. Desde la cursitis, el empacho de conocimiento (del que sufro constantemente), la soberbia espiritual, las mentiras que me he dicho, me han dicho y me he comprado, querer ser la salvadora de mi familia y del mundo entero, juzgarme de no ser suficiente, el que si estas en la espiritualidad tu vida debería ser perfecta, que a pesar de saber que solo soy un canal, sigo cayendo en pensar que soy yo quien realiza, llámese sanación, cambios de vida, etc…

Es real, todas las personas estamos en busca de algo, pero si no nos damos la oportunidad de realmente entrar en nosotros y saber qué buscamos, qué queremos, vamos a seguir en ese camino de búsqueda y en eso nos quedaremos, sólo en el camino, y no llegaremos al destino, ese destino que en realidad es lo que somos. Hoy desde mi verdad, mi punto de vista, les digo: dejemos de pelearnos con nosotros, tengamos un ENCUENTRO SAGRADO con nosotros mismos y desde ahí escuchemos nuestras necesidades, escuchemos a nuestro corazón, escuchemos y veamos nuestras heridas; dentro nuestro están todas las respuestas, solo que nadie nos enseño, nadie nos dijo que dejáramos de buscar afuera y que solo hay un SER que tiene las respuestas, nosotros.

Ese SER no ha dejado de buscarnos, solo que nosotros preferimos hacer oídos sordos, preferimos no ver, nos da miedo entrar y mirar lo que ha estado en las sombras en la oscuridad, durante tanto tiempo.

Ese SER es el que nos ha llevado a crear nuestra vida para que lo volteemos a ver, es el que ha creado todas y cada una de las personas que han tocado nuestra vida, estén o no estén en este momento, es quien ha creado todos y cada uno de nuestros maestros en la vida (considerando que un maestro puede ser una situación, una persona desconocida o conocida, un grupo, una experiencia dolorosa), es quien nos está llevando de la mano a tener este ENCUENTRO SAGRADO, con el cual, podremos amarnos incondicionalmente a nosotros y los demás, a nuestra vida y a nuestra relaciones, a cada una de las cosas que tenemos y entonces sí… DEJAR DE LUCHAR… dejar de estar a pie de guerra con nuestra vida, nuestra familia, nuestro trabajo, nuestros amigos, nuestros “enemigos”, con todos.

Bajar las barreras que hemos creado alrededor de nuestro corazón y nuestra alma, para que “no nos lastimen”, lo cual nos lleva a aprender a dar y recibir, empezando por nosotros. Tomemos nuestra mano, y así permitámonos ser guiados por nosotros mismos y por nuestro real ser. Abrazar a esa niña herida, abrazar a ese adulto enojado, lastimado, resentido, en posición de defensa; abrazarlos a los dos y entonces volvernos uno para llegar a nuestro destino, para que este viaje tenga el sentido que siempre hemos anhelado: el sentido de amar y ser amados tal como somos, sin luchas ni juicios, sin velos ni máscaras, hasta llegar a ese hermoso destino que nos espera dentro de nosotros mismos con los brazos abiertos: nuestra propia paz.

Que este sea el día que tú también puedas tener un Encuentro Sagrado contigo y con todo lo hermoso que hay dentro de ti.

Este es mi primera entrada, suscríbete para recibir más publicaciones.

No tengas miedo de “perder”, cuando hay tanto que GANAR

En estos meses me he enterado de muchas relaciones que se han “roto” y yo me preguntaba ¿qué esta pasando?, ¿qué está sucediendo con nosotros?

Bueno, lo que está pasando, desde mi punto de vista muy personal, es que cuando iniciamos nuestras relaciones todo es miel sobre hojuelas y podemos creer que estas relaciones, pueden ser eternas pero… comienza a pasar el tiempo y ¡oh! Resulta que las cosas no eran como creíamos, que tal vez “vivíamos engañados” pensando que todo iba bien y para la otra persona no era asi 😦 , quizá desde “nuestra realidad” todo tenía solución, la comunicación era “buena”, hacíamos lo mejor posible para nosotros, tratábamos de mantener “nuestra relación” en las mejores condiciones; solo que no tomamos en cuenta que la mayoría de las veces no sabemos realmente comunicarnos y el otro siempre ve las cosas de manera distinta a nosotros.

La mayoría de nosotros llevamos nuestras relaciones, llámense relaciones amorosas, de amistad, familiares o de cualquier tipo, desde nuestra heridas, nuestras creencias y programaciones, además de nuestras expectativas que normalmente ponemos en la otra persona.

Dependiendo de la herida podemos:

  • Hacer hasta lo imposible por la otra persona, con tal de que se quede con nosotros, aún a costa de nosotros mismos y nuestra dignidad.
  • Evitar decir lo que nos molesta o incomoda para que la otra persona no “sufra” o se quiera ir, o de plano para no discutir, y al final explotar vomitando todo lo que durante días, meses o años no quisimos decir.
  • Creer que podemos cubrir las necesidades de la otra persona sin tomar en cuenta nuestras propias necesidades.
  • Creemos que si ponemos límites de inmediato la otra persona nos dejará.
  • Creemos que así como nosotros podemos hacer cosas y entregarnos en la relación, la otra persona va a hacer lo mismo (expectativa).
  • Sentimos que la otra persona nos amará de la misma manera en que nosotros la amamos.
  • Pensamos que si nosotros somos capaces de tolerar ciertas cosas o pasar por alto otras, la otra persona también lo hará.
  • Nos volvemos totalmente codependientes de la otra persona.
  • Abandonar primero que ser abandonados (arma que la mayoría utilizamos para evitar “un dolor mayor”).
  • Y lo más grande y doloroso que hacemos en cada una de nuestras relaciones es PERDERNOS A NOSOTROS MISMOS.

En estas cosas y varias más, radica el por qué nuestra relaciones no funcionan “como queremos”.

Qué tal si a partir de ahora:

  • Nos reconocemos a nosotros y vemos a las personas que están en nuestras vidas como lo que somos: seres humanos sensibles, con sentimientos, cada uno con diferentes heridas, programaciones, patrones, etc., cada uno con un niñito herido adentro, que necesita atención y amor.
  • Pedimos que entren y entramos con cuidado en la vida de los demás y los tratamos como nos gustaría que nos trataran.
  • Nos volvemos dispuestos a llegar a acuerdos.
  • Aprendemos a comunicarnos asertivamente.
  • Aprendemos a decir las cosas que nos molestan e incomodan a tiempo para no “vomitar”, para no volvernos bombas de tiempo.
  • Dejamos de idealizar a nuestra pareja, a nuestros amigos, a nuestros padres, hermanos, tíos, etc., de acuerdo a los cuentos que nos leyeron de niños o a lo que nos enseñaron que debía ser cada uno de ellos.
  • Nos ponemos límites y ponemos límites a nuestras relaciones.
  • Respetamos nuestros tiempos y los tiempos de los demás.
  • Respetamos nuestros sueños y los de los demás.
  • Recordamos que una relación es una acompañamiento en la vida.
  • Nos observamos en nuestro caminar junto a los demás.
  • Veamos desde afuera cómo están nuestras relaciones.

Y LO MÁS IMPORTANTE:

Todos los días a partir de HOY, AMÉMONOS Y VALORÉMONOS A NOSOTROS MISMOS COMO LOS SERES MARAVILLOSOS QUE SOMOS.

CONVIRTÁMONOS en esas personas con las que quisiéramos estar, cuidémonos como hemos sido capaces de cuidar a otros, consintámonos como lo haces con otras personas, entregémonos al %100 a nosotros mismos así como lo hemos hecho con otros; lo que nos lleva a no volver a permitir que nadie, y principalmente nosotros mismos, nos hagamos menos, nos dañemos y nos destruyamos.

Y si es necesario, dejemos ir a aquellos que no quieran estar en nuestras vidas o vayámonos de sus vidas.

¿Miedo? Siiii, lo agarro de la mano y sigo adelante.

En esta nueva etapa de mi vida, estoy haciendo lo que quiero hacer desde hace varios años.

Tuve que pasar por varios procesos para llegar hasta aquí: Terapias, desaprender cosas, talleres, cursos, experiencias, separaciones, etc., y finalmente reencontrarme conmigo y aceptar el ser que soy.

Sí, soy yo, Mónica Martell, aceptando mis cosas “buenas” y “malas”, aceptándome tal como soy. Perdonándome por todas las veces que me autosaboteé, por todas las veces que preferí esconderme detrás de alguien más, por todas las veces que me negué a mí misma por tener aprobación de alguien más, por todas las veces que me quedé en mi “zona de confort”, por el miedo a ser vista. Trabajando conmigo en todos los aspectos de mi vida. Reconociéndome en todas las heridas que he sacado a la luz. En evolución constante, en observación de mí y en permisión de ser.

Estoy aquí, frente a ti, compartiéndome contigo, sin caretas, pero sí, con miedo. ¿Miedo?, sí, miedo, esa emoción que te invade y te paraliza antes de lanzarte al vacío de una nueva aventura. Miedo a lo que pueda pasar, miedo a que me vean, miedo a regarla, miedo a no ser suficiente, miedo a “no poder”, sí, miedo, ese miedo que seguramente conoces muy bien.

Pero, ¿sabes qué? Agradezco por este miedo, porque me permite darme cuenta que sigo viva, que soy humana. En este preciso momento elijo tomar este miedo y a pesar de él, dar un paso al frente, aventarme al vacío y volar…

Sí, ya es momento, durante un largo tiempo he estado afinando mis alas, las he abierto, cerrado, amarrado, cortado, vuelto a poner, pero yaaa, estoy lista al fin. Y con esta convicción me lanzo a compartir todo lo que soy y todo lo que he aprendido. Porque sé que hay afuera muchas personas con miedo, muchas personas cortando sus alas y al mismo tiempo deseando dejarlas crecer y utilizarlas al fin.

Yo estoy dispuesta a tomar de la mano a todo aquél que así lo decida y juntos volver a reconstruir esas alas, para surcar los cielos, hasta el infinito.

Así como un día tomé mi propia mano y me dispuse a entrar en este camino de transformación, yo te digo ahora: TÚ PUEDES, TÚ ERES, YA BRILLAS, solo necesitas abrir tus ojos y tu corazón para CREAR esa realidad que tanto has deseado. VAMOS, todos podemos, todos tenemos esa luz adentro que nos da la vida y nos impulsa. VAMOS, si así lo decides, ¡¡¡yo te invito a VOLAR!!!

Adiós, me voy. Cerrando ciclos

¡Ufff!, siempre, ¡hay que quitarse peso de encima, jaja!

Bueno, les comparto que desde que cambié mi lugar de residencia me traen en friega (mis angelitos, guías, ancestros, espejos, etc.), que si trabajo esto, que si trabajo lo otro. Si quiero terminar con mis cosas (que nunca se terminarán, más bien avanzar más), pero… a veces quiero respirar… bueno, después lo pienso mejor y me digo a mí misma: pero, si tú eres impaciente y todo lo quieres rápido, ahí está el resultado; así que mejor ya me quedo calladita y ni modo, a seguirle.

Pero bueno, una de las partes más importantes cuando estás trabajando contigo mismo es entender que conforme vayas avanzando en tu camino se irán quedando cosas y personas atrás. Creo que ésa es de las cosas más difíciles para todos, sobre todo para mí, (ya saben, mis heridas de abandono y pertenencia, además de mi codependencia). Ni modo, aún con todo el dolor de mi corazón, hay que cerrar ciclos, círculos, temas, soltar cosas y personas o como quieran llamarlos. Ahora estoy cayendo en la cuenta de las cosas y personas que creé a mi alrededor para seguir en mi papel de víctima y como me dijo Perla, hacer el berrinche que a mi niña interior le encanta. Ya sin engancharme como me pasa la mayoría de las veces, he comenzado con estos cierres. Soltar lugares, cosas y personas, principalmente personas es de las cosas complicadas en mi cabeza, ya que con mi síndrome de salvador masoquista (sí, masoquista, porque cada vez que me he permitido entrar en este modo de salvador, termino lastimándome y frustrándome) no me doy permiso de dejar a las personas, hasta que considero que hice hasta lo imposible por ayudarlas, pero… ¡uffff!, después de no sé cuantas cachetadas espirituales elegí dejar de interferir en la vida de las personas, cada quien vive lo que quiere vivir y ve lo que decide ver en su realidad, y eso me incluye a mí. Ahora con este paso de la luna llena cierro ciclos en mi vida, agradeciendo por todas esas creaciones que me han abierto los ojos, que me han permitido ver mis heridas y que me han llevado más allá de lo que imaginaba.

Me he dado permiso de llorar, de patalear, de mentar madres, de sentirme abandonada, de sentirme culpable, permiso de ser “la mala del cuento”, permiso de tocar el dolor, porque una vez más está comprobado “el dolor solo es el umbral que tienes que cruzar para dejar ir todo lo que te lastima y no te deja vivir”. Así que con este pequeño escrito te digo a ti, que me lees, que es momento de cerrar ciclos ya sea contigo mismo, con tu familia, con tus amigos, con tu pareja, con tu trabajo, con todo aquello que te está impidiendo voltear a verte, con todo aquello que no te está permitiendo ir más allá de lo inimaginable, que no te deja tomar lo que el universo te ofrece y que durante tanto tiempo lo has pedido. Es momento de dejar atrás el dolor y volver ha ser ese niño lleno de una capacidad de asombro que jamás se termina, lleno de amor incondicional, lleno de esa curiosidad y por supuesto ¡de ser felices!

Ahora se abren las puertas a nuevas oportunidades, a nuevos caminos y a nuevas personas!

Salir del closet espiritual

Ahora que está en auge el salir del clóset, es un buen momento para sacar a la luz la espiritualidad que “he mantenido escondida”.

A partir de que decidimos sacar esta plática en vivo, me quedé pensando en todo el tiempo que he vivido a la sombra de mí misma: siempre buscando dónde esconderme, buscando motivos para no ser, para no existir: que si no estoy lista, que si no soy suficiente, que no lo hago bien, que cuando alguien me dice que estuvo maravilloso el masaje, que pareciera que eran cuatro manos trabajando, de inmediato sale mi vocecita para descalificar esas palabras gratificantes, ¡mhhhh!, en qué momento me perdí a mí misma, en qué momento decidí escuchar todas esas voces a mi alrededor (no puedes, no eres suficiente, estás loca, estás imaginando, eso no es real, deja de intentarlo, eso no existe, ya leíste muchos cuentos de hadas, etc., etc.), que se volvieron “mi voz interior”.

Bueno, para empezar, te contaré que desde que era niña tenía una extraña sensación de tener “poderes”, pero, ¿a quién le puedes platicar que en realidad te crea?, es muy difícil encontrarlo. Una vez decidí probar esta especie de “poder”, mi mamá tenía una pecera y cuando me acerque a ella encontré un pez flotando en la superficie, muerto y decidí tomarlo entre mis manos pidiendo que despertara, me acerque al lavabo y de pronto comenzó a moverse, me asusté mucho y lo solté de inmediato, pero como no sabía qué hacer y estaba muy asustada, tardé en regresarlo al agua, por lo que el pez terminó de morir, me sentí mal y decidí no experimentar más con “eso”.

Posteriormente fui creciendo y dejé de pensar en esas cosas, me ocupé de “estudiar y ser responsable”, viví muchas experiencias, y bueno como todos en algún momento, llegué a mi límite de experiencias “malas”, necesitaba ayuda para seguir adelante y con mi primer sueldo, después de terminar la universidad, decidí ir al psicólogo. Para mi fortuna, mi psicóloga estaba adentrándose en aprender Reiki, le gustaban las hadas y cosas así, lo que a mí me permitió tener ese primer contacto con diferentes técnicas.

Me llamó mucho la atención el Reiki, por lo que decidí buscar dónde aprender a darlo, busqué en internet, había varias opciones ya en ese momento, hasta que encontré al maestro que más me latió, vi su foto y no dude que sería él. Así que ahí comenzó mi camino por esta tierra de la espiritualidad, de la luz…

Hice todos los niveles y me volví Maestra de Reiki, después de eso tomé muchos cursos de muchas otra cosas: Flores de Bach, Masaje holístico, Respiración ovárica, Moon mother, Masaje de liberación emocional, entré a un grupo de estudio de Dios, fui a peregrinajes con Marakames wirrárrikas, fui a velaciones con híkuri, temazcales, meditaciones y muchas cosas más, (¡ufff, cuántas cosas!) daba terapias pero nunca me la creí de a de veras, con decirte que le hice sanaciones y limpiezas a uno de estos chamanes de tradición wirrárrika, uno de los más grandes y respetados en su comunidad y él estaba muy contento, me abrazaba y me decía que yo sabía hacer lo que él, solo que un poco diferente (ese fue un gran honor, caray, y ni así me la creí), y finalmente conocí a Perla de Encuentro Sagrado.

El primer curso que tomé con ella fue un curso en línea sobre el cuerpo y de ahí curso que anunciaba, curso que tomaba… bueno sí tenía cursitis, ¡ya lo sé!

Muchos de los cursos que están en la tienda en línea los tomé y se escuchan claramente mis participaciones, y cuando los escucho una vez más, puedo ir dándome cuenta de mi evolución, de cómo muchos patrones y creencias que tenía fueron eliminados y he podido crecer en muchos aspectos. Conseguí mudarme a donde yo quería, he tenido un proceso de sanación en el que ahora creo en mí, claro que no fue de la noche a la mañana y hay momentos en que todavía dudo, pero… justo ahora estoy dando “mi salto de fe”.

Durante ese proceso yo había decidido que trabajaría con Perla. Me costó mucho trabajo y me armé de valor para preguntarle, pero… me había tardado mucho y ya había alguien más trabajando con ella. Ufff que regañadota me di por haberme tardado tanto, pero ni modo, no me quedaba de otra más que esperar.

Un día me preguntó si todavía quería apoyarla, en ese momento no dudé y le dije que sí, desde ese momento todo cambio. Al fin, después de tanto esperar, había conseguido entrar al equipo de Encuentro Sagrado. Pasaron algunas situaciones con Perla, como su separación (ella ha platicado ya muchas veces sobre eso) y yo con mi síndrome de rescatadora pensaba como la podía ayudar sin que ella me lo pidiera. ¡Era mi oportunidad de demostrarle todo lo que podía hacer y de lo que era capaz!, pero, diablos, ¿cómo le iba a demostrar a alguien algo que ni yo misma podía creer?, así que mejor me quede calladita, esperando que ella me volteara a ver y claro, con toda mi frustración por delante, por atrás, por un lado y por el otro.

Seguí tomando otros cursos más: activación del Merkaba, diplomados en registros akáshicos con imaginación consciente, tomo clases de consciencia en una universidad del corazón, pero siempre aterrizando a la tierra con mi maestra, amiga y compañera, PERLA.

En todo este tiempo he crecido mucho y aprendido de esa mujer tan fuerte, tan grande que es Perla, admirando todo lo que hace, lo que dice y deseando ser algún día como ella, claro que entiendo perfecto que cada quien es diferente, cada quien tiene sus dones y su manera muy particular de ver las cosas, pero qué quieren, imaginen estar tan cerca de la persona con la que has tomado cursos, de la que has aprendido y además, poco a poco, tener la fortuna de que se vuelva una amiga inseparable e incondicional.

Poco a poco he conseguido creérmela más y valorar cada una de las cosas que tengo, que solo me pertenecen a mí y ver mis dones, ahora es que en realidad comienzo a “CREER PARA CREAR”, con la consciencia de que soy un canal, un medio para que otros puedan crear su realidad también.

Así que date la oportunidad de SALIR DEL CLÓSET, de ver todo lo que tienes para dar, dártelo primero a ti, y después compartirlo con el mundo, con las personas que lo quieran recibir; para entonces sí, ¡CREER y CREAR una realidad aún mejor de la que ya tienes y tenemos!

Bienvenido a mi blog

Hola, mi nombre es Mónica Martell creadora de Abrazo de luna.

Cree Abrazo de Luna, para ser un espacio para que te reecuentres contigo, que te des la oportunidad de ir hacia tu interior y encontrar las respuestas que tanto has buscado.

Estoy creando pláticas, talleres y cursos para compartir lo que durante todos estos años he aprendido y que me han ayudado a entenderme mejor, y a llegar a encontrar lo que todos buscamos que es: ¡ser libre y feliz!

También doy sesiones en las que te ayudo y te enseño a contactar contigo mismo para que puedas entrar en contacto con tus emociones y llegar a una transformación emocional y de consciencia, llegando así a reencontrarte y a reconocer a tu real ser.

* Alquimista energética        

* Sanadora del alma         

* Visionaria de magia y posibilidades infinitas
* Materializadora de sueños

Soy Diseñadora de la comunicación gráfica de profesión pero apasionada del desarrollo personal, espiritual y los temas metafísicos, que me llevó desde el 2006 a iniciar un proceso de auto-descubrimiento y auto-sanación, aprendiendo diversas técnicas y participando y compartiendo en diferentes grupos.

Actualmente resido en Quintana Roo y me dedico a crear circulos de mujeres, dar terapias holísticas y energéticas profundamente sanadoras y transformadoras, dar pláticas, hacer meditaciones, dar clases en línea, cursos, sin dejar aún lado el diseño.

Desde el 2006 he dedicado mi tiempo en aprender:

* Maestra de reiki usui, tibetano y Karuna * Diplomado en Registros akashicos 1 y 2
* Transformación de conciencia    * Merkaba     *Netkaba
* Sanación del alma    * Moonmother nivel 1 * Flores de Bach    * Manejo de energía en diversos niveles * Masajes Holísticos      * Diversos cursos en Encuentro Sagrado   

Si eres un buscador incansable de tu verdadero brillo y estás listo para realizar un camino de crecimiento, evolución y de ser lo que eres, sígueme através de mis historias para conectar y que sepas que todos pasamos por experiencias a lo largo de nuestra vida que nos hacen moldearnos y que nos permiten acceder a todo lo que tenemos escondido dentro nuestro.

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar